miércoles, 24 de junio de 2009

No aprendo!!!

No aprendo.
No aprendo que cuando se corta con alguien hay que cortar con sus amigos inmediatamente.
No aprendo que el facebook adora a su amiga y siempre pone una foto suya en la barra de recomendados, sin importar el tiempo que lleve esa foto subida.
No aprendo que en esas fotos siempre sale él, sonriendo.
No aprendo que si no sale él sale su casco de la moto (MI casco de la moto), su casa o la sonrisa de su amiga me recuerda los maravillosos días que pasé a su lado.
No aprendo que hay días en los que es mejor no tentar a la suerte porque no está el horno para bollos.
No aprendo a evitar la tentación de abrir esas fotos.
No aprendo a evitarme el dolor de estómago.
No aprendo a mirarle como a un amigo.
No aprendo a no echarle de menos desesperadamente cuando le veo.
No aprendo a dejar de idealizar una relación que fueron más que los dos fines de semana maravillosos que siempre me vienen a la mente.
No aprendo a conformarme con vivir mi vida así.


Y eso es lo que me preocupa. Me preocupa porque por un lado no quiero meterme en líos con otros chicos, aunque tenga que reconocer que no siempre es fácil resistir la tentación. No quiero estar con ellos una noche ni quiero salir con ellos. Sé que es un sentimiento pasajero y que pronto dejaré de huir de todos ellos como si tuvieran la peste, pero es que simplemente ahora no me apetece comerme la cabeza con nada. Quiero una vida fácil.
Pero entonces, cuando me vienen los recuerdos de Mr. Perfecto, siento una necesidad horrorosa de taparlos con relaciones imaginarias con esos chicos. Con la tranquilidad de que estoy sola porque quiero.
Me pregunto si será porque tengo el orgullo herido porque estuvo cuatro meses muerto por mis huesos y ahora cree que es mejor dejarlo. Me pregunto si será porque desde los 16 años estoy acostumbrada a tener una pareja a mi lado. Me pregunto si tendrá que ver con el coraje que me da que haga buen tiempo donde vive, salga con sus amigos a pasarselo bien y sea feliz. Es como si me hubieran quitado la tarta y alguien se la comiera delante mía.
Y como en la entrada anterior, me preocupa que todo lo que me apetezca hacer al respecto sea llorarle a una amiga o encontrar a alguien me de lo que me daba él, porque ninguna de las dos soluciones me parecen de persona adulta e independiente, la verdad.
En mi próxima vida quiero saber conformarme con vivir conmigo misma. Saber apreciar los momentos que te regala la vida en todo momento tal y como lo hago cuando estoy acompañada. Quiero seguir siendo Campanilla y princesa, pero no sólo cuando esté con mis amigos o con un chico. Quiero ser de esas personas que viajan solas, disfrutan de un café y de una revista en las plazas en soledad y encuentran en la soltería la mejor forma de ser feliz.
Esa gente lo tiene más fácil. Me pregunto si tendrán días de bajón ellos también... No tengo confianza con nadie así como para poder preguntarles, pero es algo que hace tiempo que quiero hacer. No sé si ese tipo de persona se nace o se hace. Yo quiero hacerme, si con ello me evito ratos absurdos como estos.

pd: Por casualidades de la vida hoy es 24 de junio. Hace justo un mes que me despedi de Mr. Perfecto. No puedo negar que cuando he estado con gente alrededor he sido muy feliz. Incluso he planeado un viaje que me hace feliz cuando estoy sola y pienso en él. Sin embargo, aun me queda la espinita de haberle perdido, el dolor de estómago cuando le veo y la pena de echarle de menos. Supongo que una vez más, la única receta es el tiempo. Asi que... A esperar...

lunes, 15 de junio de 2009

19 días y 500 noches

19 días y 500 noches. Así llame al segundo diario que terminé después de mi ruptura con mi ex. Era un momento en el que la vida me iba bien, creo que hasta coincidió algunos días con mi no-relación con Javi, sin embargo, siempre tenía ese momento de bajona en el que parecía que todo tiempo pasado fue mejor.

La misma persona que tenía una foto de Mr. Perfecto hace dos semanas para bajarme el ánimo no tenía nada nuevo hoy en su perfil, sin embargo estaba en mi lista de recién actualizados y me ha picado la curiosidad por saber cómo estaba, ya que ella también es amiga mía.

La cosa es que no había nada nuevo, pero sólo verle la cara me ha puesto triste. Normal, si tenemos en cuenta que siempre que la he visto ha sido en el país donde ahora vive Mr. Perfecto y en consecuencia con él al lado. Así, verla sonreir me ha recordado las calurosas mañanas y las fiestas de noche que pasamos todos juntos allí.

Y como dice Pablo Neruda "Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido." Sé que esa relación no iba a ninguna parte, sé que él no está hecho para mí ni yo para él, sé que es mejor ahora que más tarde, sé que si siguiéramos juntos sólo podría tenerle por teléfono y la pena sería la misma... sin embargo, una vez más, mi corazón no escucha a mi cabeza. Por eso me voy a poner a leer alguna cosa en cuanto cierre esta ventana. Hay días en los que una está más triste, pero no por ello podemos permitirnos recrearnos en la pena. Hay que levantarse y buscar distracción. Siempre hay algo o alguien que puede sacarte la sonrisa. Y si no, mañana será otro día. 19 días y 500 noches dan para mucho...

sábado, 6 de junio de 2009

Vivir sin ti...


Este blog se llama no sé vivir sin ti. La verdad es que no me costó demasiado encontrar un nombre, me vino así a la cabeza.

Supongo que no lo llamé "no puedo vivir sin ti" porque estaba viva sin él. Tampoco me decanté por "no quiero vivir sin ti" porque yo quería vivir, recuperarme y ser feliz.

Ahora, cuando casi va a cumplirse el año desde que mi ex me dejó no le encontraba mucho sentido al nombre de mi blog. Después de que pasara Javi (aquel romance fugaz que tuve de dos meses en octubre o así) y Mr. Perfecto (desde enero hasta hace tan sólo dos semanitas). Después de que hablando con los amigos de mi ex me haya dado cuenta de que no soy la única a la que dejó en el camino. Después de que mi vida haya cambiado tanto que ya no duermo ni el mismo cuarto que entonces ni lleve la misma ropa.


No quería cambiarle el nombre al blog, en primer lugar porque no hay que renegar de donde se viene y en segundo lugar porque así es como lo conocen las personas que lo visitan, y me parecía una pena hacer ese borrón y cuenta nueva, porque aquí he aprendido muchas cosas o al menos he escrito muchos avances.

Sin embargo, hoy me he dado cuenta de que no puedo quitar el título del blog porque sería una mentira. No sé vivir sin ti. Y no es una frase que le diga a mi ex, es una frase así en general.

Yo no sé vivir sin mi madre, sin mi familia, sin mis amigas y sin mis chicos. No soy para nada la persona independiente que puedo aparentar cuando la gente ve que tengo 23 años y vivo sola en otro país.

Hoy estoy en uno de esos días al mes en los que todo se te viene encima. Estaba muy muy triste y no sabía el motivo. Odio sentirme así. Es como cuando los niños chicos lloran y no entiendes lo que les pasa. Hoy yo estaba peor, porque tenía la pena y la frustración de no comprenderme, todo en uno.

Hoy he llorado porque echaba de menos a Mr. Perfecto. Y luego he comprendido que echaba de menos sólo aquel maravilloso finde que pasamos juntos donde él vive. A pesar de todo lo avanzado estos días. Entonces, más tarde he comprendido que más que echar de menos aquello, realmente echo de menos la sensación de tenerle. Le echaba de menos a él como persona. Mucho. Echaba de menos que me abrazara, que me quisiera y sentirme protegida. Entonces, le he escrito a mis amigas un SOS.


En el tiempo que han tardado en responderme, Javi me ha hablado por el mesenger. Hacía meses que no hablaba con él. Ha sido como volver en el tiempo a aquellos días en los que el sol brillaba en mi ciudad, yo vivía en casa y estaba conociendo a un chico encantador. Y enseguida he pensado, ¡Que le den a Mr. Perfecto porque hay chicos maravillosos en este mundo hechos más a mi medida! Y me he sentido con ánimos de ponerme wapa para salir a bailar. De hecho, os escribo con el conjunto que me puse la última noche con Mr. Perfecto. El mejor de mi colección. La última vez que me lo puse fue con él. Cuando me quería o me deseaba o lo que fuera. Siento que al sacarlo de casa voy a cerrar una etapa y me da mucha pena. Quisiera que las cosas hubieran sido diferentes. Quisiera haberle podido cambiar para continuar juntos.

Entonces, me recuerdo a mí misma que la gente no cambia y que eso ya lo tenía yo asumido estos días, pero es que es muy duro ser mujer y una se confunde con tanta hormona junta.


Total, que Javi nota que ando de bajón y con tres frases me anima. Me maquillo y me preparo para salir. Para colmo, cuando casi estoy en la puerta una amiga me escribe un sms de respuesta a mi SOS diciendome lo maravillosa que soy.

Luego me escribe otra para retrasar media hora la cita y digo, voy a ver si sigue Javi. Él no está y creo que es mejor así. Creo que sólo con lo que hemos hablado ya le tendré en la cabeza toda la noche. Por eso he pensado entrar aquí en el blog y reflexionar sobre ello. Porque tengo que aprender a vivir sin ti. Quien quiera que sea el ti. No puedo permitir seguir dependiendo de la gente para alegrarme los días grises. Tengo que dejar de mandar SOS y depender de que otros chicos me recuerden lo importante que fui para ellos o lo maravillosa que soy. Tengo que aprender a levantarme a mi misma. Por ahora no sé vivir sin ti, pero tengo que lograrlo, porque lo de depender de la gente no tiene mucha pinta de hacerme feliz.

Oye suena fácil decirlo, pero la verdad es que no tengo muy claro cómo voy a lograr no depender de la gente a la que quiero. No sé... Una vez más y como en Lo que el viento se llevó, "Lo pensaré mañana"

domingo, 31 de mayo de 2009

TÚ te lo pierdes....

Sólo tengo cuatro cosas que decir:
1. Hoy hace un día precioso en mi ciudad y he descubierto que puedo sonreir por cosas que no tengan que ver contigo.

2. Me he puesto la minifalda con la camiseta morada... Al panadero, los chicos del parque que jugaban al fútbol y algunos moteros en el paso de cebra parece que les gusta el conjunto ;)

3. Ese amigo que te temías que estaba por mí me ha pedido irme con él a Turquía de locos y he aceptado. Mañana compramos los billetes.

4. Tú eras mi locura y mi ilusión, pero la locura y la ilusión puedo encontrarla en cualquier parte... Prueba tú a encontrar a otra que te quiera y te cuide como lo he hecho yo...


Y no estoy enfadada ni nada parecido. Si me preguntaran diría que sigo queriéndote y echándote de menos. No te reprocho que me dieras todo y luego me lo quitaras. He aprendido que a veces simplemente pasa. Simplemente me he dado cuenta de que, aunque seas tú quien ha tomado la decisión, es a ti a quien mejor le habría venido que esto siguiera. O al menos, a mí no me viene tan mal como pensé....

¿Qué le voy a hacer? Nací princesa.... Cuando me pasa algo malo, sale el sol y mis amigos se vuelcan conmigo. Puede que siga llorando por ti, que te eche de menos y que tú pases, pero bueno, así se equilibran las balanzas, porque durante meses fuiste tú quien quería y yo quien pasaba, no?

sábado, 30 de mayo de 2009

Los acuarios...


Lo único que mi ex y Mr. Perfecto tienen en común es que ambos son acuario. Debo reconocer que no es algo que me sorprenda. Sólo me he enamorado de acuarios y siempre hay sitio para uno más en la lista.

No soy de las personas que creen demasiado en el tarot, los signos y el horóscopo, sin embargo creo firmemente que ahy algunas pequeñas líneas de comportamiento que se repiten en las personas nacidas en fechas parecidas.

Por poner un ejemplo, digamos que los acuarios son personas racionales. No son personas de plantearse el futuro, pero de repente un día se preguntan por su vida y el "hacia dónde va esto".

Por poner, pongamos también que llevas cuatro meses con alguien con quien te ha costado mucho conseguir salir. Con alguien a quien casi has perseguido para tener una oportunidad y con quien al fin eres feliz.

Por poner, pongamos también que de repente una tarde tu cabeza se pregunta hacia dónde va lo vuestro y descubres que esa persona es muy diferente a ti. Tan diferente que has dejado de hacer cosas que te gustan por estar con ella y sabes que nunca podrás compartir tus ocios en el futuro con esa persona.

Entonces, tu cabeza te dice que tiene que haber alguien que te llegue a gustar tanto como ella y que además disfrute haciendo lo que a ti te gusta hacer. Y si esa persona existe y no es la que tienes a tu lado, quizás sea mejor dejarla, por mucho que te guste y la quieras, porque dejar pasar el tiempo sólo puede empeorar las cosas.

Engancharse a alguien sabiendo que no es con quien vas a pasar el resto de tu vida sólo puede hacer las cosas más difíciles en el futuro.


Por poner, pongamos que la chica es leo. Pongamos que los leos piensan mucho en el futuro y que desde que esa chica conoció al acuario supo que no le convenía, que eran muy diferentes y que nunca funcionaría.

Sin embargo, por poner, pongamos también que los leos se dejan llevar por el corazón, y aunque ella sabe que no le conviene, que es una locura y que lo acabará pagando caro, la chica cede ante las millones de atenciones del acuario y decide salir con él contra viento y marea.


La chica se llama Mimi y los acuarios son mi ex y Mr. Perfecto. Porque ya es la segunda vez que me pasa. Esta con menos intensidad y menos pena. Esta más desde la distancia y viéndolas venir, no como el jarro de agua fría de la otra vez. Esta vez sabiendo que es por mi bien.

Sin embargo, no logro comprender, por mucho que me sigue pasando lo mismo, cómo puede ser que los acuarios nunca sepan ni qué van a hacer mañana, te insistan como locos para estar contigo y de repente un día les entre la cordura en la cabeza, comprendan lo que tú llevas diciendo meses y encima sean capaces de cortar contigo y mantener esa decisión.

Entiendo que alguien pueda sentir que la persona que tiene al lado le atrae, le gusta y la quiere aunque no le convenga. Eso me ha pasado. Lo que no me entra en la cabeza es que sean capaces de decidir que entonces es mejor dejarlo y mantener esa decisión.

Yo no podría dejar que mi cabeza mandara de esa manera sobre mi corazón. Simplemente no sé escuchar a mi cabeza cuando mi corazón me pide llamarle porque le echo de menos. No sabría cortar de raíz con algo que me gusta. No sé mantenerme al margen auqnue sepa que no me convienen. Por eso he cedido en las dos ocasiones.


Creo que los acuarios tienen la vida mucho más fácil que los leos. Creo que decidir que una chica no te conviene y ser capaz de cortar con ella aunque lleves meses para conseguirla, seas feliz y la quieras requiere mucho control mental. Y no sé si quiero ser como ellos,pero creo que debe de ser una gran ventaja.

Si yo fuera así nunca habría besado a mi ex la primera vez ni habría salido con Mr. Perfecto. Porque sabía desde el principio que ambos me traerían problemas, que no estaban hechos para mí, que éramos muy diferentes y que lo nuestro no iba a ninguna parte. Pero yo quería estar con ellos en ese momento. Mi alma buscaba la suya y mi cuerpo su calor. Y yo no se negarles eso a ninguno de los dos.

No es que me arrepienta, porque he vivido dos experiencias preciosas que no cambiaría. De hecho, el precio que pago por la última es ínfimo en comparación con lo que me ha aportado.

Con Mr. Perfecto terminé de superar del todo lo de mi ex, me he sentido muy querida y he sido feliz hasta decir basta. Es cierto que ahora estoy triste porque le echo de menos, pero nada preocupante. Por fin una ruptura al nivel de las de mis amigas.

Unas lagrimitas de vez en cuando, un puñetazo en el estómago cuando algo me recuerda a él y penita por la noche cuando me acuerdo de que no va a llamarme. Ni desesperación, ni mundos hundidos ni nada parecido.


Sin embargo, sigo queriendo ser acuario para poder hacer sólo las cosas que me convienen. Quiero poder dejar de pillarme por quienes sé desde el principio que son demasiado diferentes, demasiado difíciles o demasiado poco convenientes. Aunque entonces me habría perdido muchas cosas en mi vida....

Quizás lo de ser leo tenga su parte positiva. He sido inmensamente feliz...

Ahora toca recomponerme un poquito, aprender a no echar de menos a mi Mr. Perfecto y aprovechar los días de sol. Diría que quiero aprender a usar a los chicos para una noche, pero no es verdad. No quiero usarles ni enamorarme. Estoy un poco apática. Quizás sea porque sólo ha pasado una semana, pero por ahora no quiero saber nada de tíos. Quiero saber de mis amigas, de las risas, de las noches bailando y los días tiradas en el parque al sol. Quiero saber de mis libros, mis tardes de compras y mis duchas de agua caliente.

lunes, 6 de abril de 2009

De tardes de sol, tacones y sonrisas perfectas...

He pasado un fin de semana perfecto. Aquí donde vivo brilló el sol con una intensidad desconocida para mí en esta ciudad. Los padres dejaban que sus hijos jugaran con las bicicletas y los patinetes por la calle, los enamorados paseaban su amor parándose más veces de lo normal para besarse, primero con cariño y luego apasionadamente, y los amigos jugaban al fútbol en el parque.
Yo, por mi parte, tenía a mi lado a alguien a quien he tenido que esperar sólo dos semanas, aunque me haya parecido una eternidad. Con poder darle la mano habría sido suficiente para sentir brillar el sol aunque estuviéramos debajo de una tormenta. Y no es un decir, es que realmente mi Mr. Perfecto tiene una manera de sonreir con la que conseguirá cualquier cosa que se proponga. Tiene un algo que dejó con la boca abierta a la chica que nos puso el helado, que hizo que un niño chico se acercara con su balón para pedirle que se lo guardara mientras jugaba "a cosas de niñas" con su hermana y que ha conquistado a mis compañeros de piso.

Supongo que vivir con la sonrisa puesta 24 horas al día y 7 días a la semana es un don que sólo está al alcance de quienes han tenido la suerte de nacer con él. Ese carácter ni se aprende ni se imita. Sólo se disfruta :)

Una noche, cuando volviamos de cenar paseando a la orilla del río, pensé que sería mucho más cómodo caminar por el césped que bordea el camino de piedras sin zapatos. O puede que fuera el vino dulce que corría por mis venas el que lo pensó. La cosa es que me quité los zapatos de tacón que llevaba y comencé a andar por el césped, que para mi sorpresa resultó estar empapado. Mr Perfecto reía sin parar diciéndome que estaba loca, que cogería un resfriado y que pasaría en cama el resto de la semana. En ese momento, el vino que corría por mis venas decidió que ya nos habíamos divertido bastante y me hizo preguntarme -yo sé que con toda la mala idea del mundo- si decía aquello en serio y no le gustaba como era.

Ahora, desde la distancia, veo claramente que exageré, pero en el momento parecía que todo encajaba. Me paré en seco y él se acercó dando un par de zancadas a donde yo estaba, pensado que me había clavado algo en el pie. Bajé la mirada porque no podía enfrentarme en aquel momento a la posibilidad de que no le gustara y fuera a irse de mi lado, era demasiado feliz para dejarle marchar.

Pasaron algunos minutos hasta que me abrazó contra su pecho. Muy bajito me dijo que no pasaba nada y que volveríamos a andar cuando estuviera preparada. La curiosidad pudo con mi miedo y levanté la vista para poder mirarle a los ojos. Enseguida sonrió cuando nuestras miradas se cruzaron. Yo le devolví la sonrisa y entendí que estaba perdida. Sólo con verle sonreir se había ido toda mi angustia. Debía de estar demasiado colada por él para que tuviera tanto poder sobre mí. Y ya no hay marcha atrás. No sé por qué, pero a veces me da miedo. Sólo a veces, porque la gran mayoría del tiempo estoy feliz. Simplemente feliz. Sin aditivos ni mucha compañía, ni fiestas ni grandes planes. De modo discreto por fuera y con mucha paz por dentro.

Al día siguiente, al recordar la escena estando un poco más sobria le pregunté qué pensó que me pasaba cuando me dijo que andaríamos cuando estuviera preparada. Me respondió que había puesto "esa cara de cuando llegaste" y supo enseguida que algo no iba bien. Le expliqué lo que habia pasado y hablamos de ello un rato bien largo. Aunque sonreía cálida y cariñosamente, le faltaba la magia que despliega normalmente. Y me sorprendió que, lejos de sentirme mal, me gustara ese cambio. Hay que saber ponerse serio cuando la ocasión lo merece.

Me repitió diez millones de veces que yo le gustaba mucho, aunque no me lo llegué a creer del todo en ningún momento. Entonces pensé que me había hecho tanto daño mi ruptura anterior que ya no confiaría en lo que nadie me dijera nunca más. Pero entonces, recordé que también con mi ex fui siempre muy insegura. Sonrei encantada de ver que cada vez vivo menos las consecuencias de los últimos meses y voy resurgiendo un poco más como era yo. Una parte de la Mimi de antes y otra mitad nueva. Y me gustó mucho lo que vi. Quien era yo y quien tenía a mi lado. Claro que echo de menos a mucha gente y muchos momentos, pero cada vez estoy más segura de que quienes tengan que volver volverán y quienes no vuelvan es porque ya dieron a mi vida lo que estaban destinados a darme para hacerme quien seré mañana.

Y ni todo acabó en julio ni todo lo que me pase estará relacionado con lo que pasó entonces. Sigue habiendo días malos, pero esos días me entretengo con lo que puedo y trato de ser positiva. Es mucho más fácil ahora. Al final va a ser verdad que se sale. Con el tiempo y la distancia. Pero se sale

martes, 17 de marzo de 2009

Nacida para ser princesa...

Siempre me han dicho que yo he nacido para ser princesa. No sé cómo me las apaño pero siempre consigo que alguien se levante a por lo que necesito, que se cambien los planes por los que yo quería y que me regalen lo que se me antoja. Y no es que lo haga a propósito, simplemente es que tengo esa suerte. La misma que hace que no me llueva cuando viajo, que las azafatas de ryanair me dejen pasar con más kilos de los permitidos y que da la vuelta a la tostada para que no caiga del lado de la mermelada, como le pasaba al pobre Murphy.
Eso ayuda a que mi estado de ánimo sea de permanente felicidad y que mi color preferido siga siendo el rosa. Porque tengo la suerte de haber contado con la ayuda necesaria para dejar de verlo todo negro.

Ha hecho falta tiempo y mucha ayuda. Pero sobre todo tiempo.

Tiempo para asimilar que cuando una cosa se acaba no tiene por qué llevarse consigo todo lo demás. Tiempo para resignarme y comprender que no todo en esta vida tiene una sola causa que atajar para conseguir solucionar un problema. Tiempo para aprender a vivir bien conmigo misma para poder estar mejor con los demás. Y tiempo para abrir la caja de los recuerdos y poder contener las lágrimas.

No sé si algún día no habrá si quiera eso. Si algún día mis ojos no se entornarán emocionados al ver los regalos que me hizo, las fotos en las que salimos y las cientos de cosas que llevan su nombre escrito en mi vida. Por ahora me conformo con no tener que luchar por contener las lágrimas.

Y ante todo, me conformo con poder vivir mi vida. Un clavo quita otro clavo, me han dicho hasta la saciedad. Supongo que será cierto para muchas personas. En mi caso, no tuve la suerte de encontrar a alguien que me hiciera olvidar. He tenido demasiada suerte en todo lo demás. Sin embargo, cuando me fui encontrando mejor y tenía otro ánimo me di cuenta de que igual estaban ahí esas personas preparadas para hacerme olvidar y yo no las vi o quizás no les di la oportunidad.

Hace un tiempo que mister perfecto me besó. Tanto tiempo como hace que se fue a vivir a otro país. Obviamente no podía quedarse, ya sabemos todos aquí que la perfección no existe. Y menos mal, porque alguien dijo en algún comentario que cuando fuera menos perfecto se le podría querer mejor, y no sabeis cuánta razón tenía.

Fue verle agobiado con la mudanza y triste por dejar a los suyos y sentir lo que no había sentido durante días y días de atenciones y cuidados. En este país al parecer también se aplica eso de que nací para ser princesa. Igual que donde él se ha ido.

Y mi vida sigue con su imperfección, pero esta es muy agradable. Me gusta que antes de acostarme el último recuerdo que me venga a la mente sea el de sus besos y no la tristeza de sentirme perdida como este verano.

Por supuesto queda mucho por andar. Por eso no quiero hablar con Mister Perfecto de planes, de definiciones del nosotros ni de cuánto le quiero o le dejo de querer. Aún no puedo. Aún tengo miedo de que mi no-aniversario se esté acercando. Y mientras siga siendo así prefiero estar sola.

Sola pero de esta manera. Con sus besos, sus caricias, mi sonrisa todas las mañanas, esas ganas de hacerle feliz y la cuenta atrás para volver a verle. Parece mentira que esto sea posible. Tanto que tenía miedo de escribirlo aquí, el espacio de aquella Mimi enamorada de su ex.

La distancia es el olvido.

El tiempo lo cura todo.

Por eso espero no encontrarme de frente a mi ex en algún tiempo. Y es que me acuerdo de él cada día, me sigue dando miedo nuestro no-aniversario y a veces siento que aún queda la segunda ronda. Supongo que con más distancia y más tiempo terminaré de cerrar el capítulo del todo. Supongo que puesto que él pasó de mí yo tengo derecho a escribir aquí esto, aunque entonces ¿por qué me sigue dando cosilla? Es como meter en la cama del ex marido a otro hombre. Él se fue. Este es mi espacio. En mi espacio yo escribo lo que quiero. Pero no deja de hacérseme raro. No dejo de sentir que en parte le estoy traicionando. Aunque más me tracionó él a mí dejándome sola. Asi que, si no le gustan las consecuencias de sus actos, ¡Que no mire!